Después de haber terminado con la lectura de "La metamorfosis" de Franz Kafka, me he dado cuenta de que muchas veces en varias circunstancias de la vida, de igual modo que le pasa a Gregorio Samsa después de su metamorfosis, sufrimos la incomprensión por parte de nuestros amigos, compañeros, extraños e incluso de nuestra propia familia, que poco a poco por nuestros aspectos que a sus ojos les parecen repugnantes, se van despreciándonos de a poco, viéndonos como un insecto y no como parte de ellos. Pero nadie se pone en nuestro lugar, o intentan establecer un diálogo con nosotros tan sólo para ir en busca del génesis de todo. En determinada situación no tenemos otro remedio sino refugiarnos en Cristo quien, sin importar nuestro aspecto físico, nos ama hasta el extremo.
Délys Gastin
26/12/2012
Comentarios
Publicar un comentario