SENTADA A LA ORILLA DEL RIO

Sentada a la orilla de aquel río de cristal
Sin la menor idea de la hora murmurada por el reloj
Y la caravana de trovadores que van y vienen,
Contemplabas aquel constante fluir
En tu existencia de mujer de apenas ..... años.

Surgido de la nada, o más bien de aquel bosque prohibido,
Avanzaba yo sobre las puntas de mis pies
Escondiéndome detrás de aquellos árboles exóticos,
Evitando distraerte de aquella actividad retrospectiva.

Con cautela yo avanzaba, muy despacio,
Mis pies sobre el verde césped
Seguían el hálito bemolizado
Ejecutado por el dueto: espacio y tiempo,
Bajo la dirección del tierno céfiro.

Avanzaba y avanzaba, como aquel marinero
Solitario en busca de nuevas sendas,
Seguía mi destino que a tu lado
Creí haber visto dibujado.

Sin embargo todo fue vana ilusión
que se desvanece con sutileza
En el umbral de esos nuevos caminos
Que has de seguir sin mirar atrás.

Cegado por mi obsesión de querer despejar
Las sombras que echan sus anclas
A la orilla de tu joven vida
Avanzaba yo con sutileza;

Arrastrando a mi espalda
Mi pobre sombra que, de aquella aventura
Cuyas huellas deja ya gravadas en el espejo negro,

Evita ser partícipe y tragar una derrota.

Gastin Délys


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